Vestida de Entrecasa

Qué suerte que empezó el Invierno. Si alguien quiere regalarme unas pantuflitas de polar o peluche, bienvenido sea.

2005-02-13

Verde, celeste, gris y transparente

Una extrañeza, una distancia de mí misma. Veo todo lo que soy, como una película. No encuentro pasión más que por mi música. Mis amigos se van de viaje, algunos no volverán a Buenos Aires. Otros, espero adormecida a que lleguen.

Espero aviones.

Espero canciones.

Espero emociones.

Espero el silencio tremendamente elocuente de tus ojos apagados y acuosos.

Acerca de otros ojos, pienso "¿cómo pude estar durante tanto tiempo tan equivocada y ausente de mi propio genuino ser?" Después... después me disculpo pensando en que todos cometemos errores. Unos ojos negros para los que escribí un vals. Pienso en cambiarle el nombre, pero hay que admitir los errores y llevarlos en alto y con orgullo. No le cambio el nombre, entonces. Aunque los ojos negros no sean para mí hoy, más que el motivo de una risa melancólica y un disparador de recuerdos absurdos.

"No hay mal que por bien no venga", decía mi abuela.

No hay caso, siempre termina siendo más atractiva para mí el agua.